Esta mañana estaba yo tan tranquila desayunando mis galletas de chocolate y mis tostadas de paté cuando tuve la mala suerte de escuchar la nueva ocurrencia de Esperanza Aguirre:
"Para explicarnos claramente: si la educación es obligatoria y gratuita en una fase, a lo mejor no tiene que ser gratuita y obligatoria en todas las demás fases."
¡¡¡Toma ya!!! Y todo ésto lo dijo así, del tirón, sin despeinarse ni nada, con una sonrisa Profidén que, sinceramente, me pareció aterradora. Por que, aquí entre nosotros, ¿qué clase de persona dice semejante barbaridad mientras tiene una sonrisa radiante que ni el Jocker de la película de Batman?
Me pareció tan hipócrita y tan falsa que no pude evitar encontrar una similitud fascinante, un "parecido tremendamente razonable" entre Esperanza Aguirre y Dolores Umbridge, para quienes no la conozcan, una bruja muy malvada que sale en los libros y películas de Harry Potter. Dolores es una bruja de las que mientras te ridiculizan, te castigan o te agreden verbalmente lo hacen con una sonrisa hipócrita y cruel en la boca, fingiendo educación y buenos modales.
Pues eso mismo vi esta mañana allí, reflejado en los giros de cabeza de la Espe, imponiendo sus absurdos razonamientos a los medios de comunicación, vomitando ideas ultraderechistas sin filtro alguno y esperando además el aplauso para tan "excelente idea".
Porque la voz de Esperanza Aguirre es el clamor de cierta gentuza de derechas que quiere volver a lo que tenían hace cuarenta años, es decir, que la educación sea sólo un privilegio al alcance de quien pueda pagarlo. Al fin y al cabo es más fácil manipular al ignorante.
Si quieren ahorrar, que lo hagan en sus sueldos astronómicos y en los múltiples cargos que tienen y que no sirven para nada, pero que dejen ya de toquetear las cosas importantes, los derechos humanos.
Esperanza, como Dolores, eres una bruja muy muy mala.